El Destete I

Tenían razón cuando me dijeron : Lo más difícil es la lactancia.

Lo es ahora, que llevo 18 meses dando de lactar y me siento entre la espada y la pared.

A la mitad de mi embarazo, tomé conciencia sobre la lactancia, la importancia de preparar pezones.

Me prohibieron hacerlo por que había tenido contracciones  que amenazaban con un parto prematuro, pero yo secretamente y de vez en cuando lo hice.

El día que  las enfermeras me ayudaron a “darle teta” por primera vez, fue  uno de los momentos mas hermosos de mi vida. Todo fue tan natural, no dolió, el bebé pudo agarrar bien mi pezón y nos llenamos de felicidad. Mi bebé paso el día lactando y a la mañana siguiente amanecí con los pechos llenos de leche.

Mis dificultades y sacrificios durante la lactancia :

– Heridas en los pezones: El segundo día de lactancia empecé con las heridas en los pezones, ardían demasiado, una solución era usar la misma leche para  curar la herida , funciona. Con dolor y todo seguir dando teta.

– Leche desparramada: Los momentos en los que no daba de lactar la leche salía sola, amanecía con el pijama empapado. Si no tomaba las precauciones , se volvía bastante desagradable  la situación.

– Dar de lactar en la madrugada : Pasé un año dando teta de madrugada, era la única solución para que mi bebé volviera a dormir. Al principio lo hacia sentada ( es decir no dormía). Luego opte por una posición mas cómoda : acostada, es recomendable cuando el bebé ya esta mas grande y tiene control de su cabecita ( y al fin pudimos dormir los dos)

– En la calle: Ha sido difícil también dar de lactar en la calle, a vista y paciencia de desconocidos, con una mano sosteniendo a mi hijo con otra intentando taparme. Más ahora que mi hijo empieza a hablar y sabe usar sus manitos, me jala la blusa mientras me grita: TETA.

– Mordidas: La etapa de los dientes, fue brutal, cada mordida me hizo gritar. Felizmente fue solo una etapa. Aunque a veces me muerde creyendo que es una broma.

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Y mi dificultad más grande: EL DESTETE

Aun no puedo hacerlo. Mi hijo es un niño saludable, toma leche de tarro y también mi leche.

Cuando llego del trabajo o los fines de semana, el esta pegado a lo que más quiere: TETA.

Tenemos la conexión más linda del mundo, pero al mismo tiempo siento que para mi bebé mi pecho se ha vuelto un juguete, que ya no produce leche como antes pero es su favorito para dormir.

Ya no puedo dormir de largo, me duele la espalda y aveces es incómodo cuando quiere sacarme el seno en plena calle. Mucha gente me comenta que ya no es necesario, que mi hijo esta sano y le ira bien sin mi leche.

El pediatra me dijo que el solo dejara la teta, pero conociéndolo lo hará a los 20 años.

El papá de mi bebe no quiere que deje de darle de lactar , pero también lamenta verme adolorida o sin dormir por pasar la madrugada dando teta.

Para mi suenan como motivos suficientes para destetar a mi hijo, pero cuando veo su carita pidiéndome teta todo se me olvida. Estoy en un dilema, quiero que deje la teta sin hacerlo sufrir y por lo que he  experimentado parece imposible. Ninguna de las dificultades o sacrificios se comparan con lo beneficioso que ha sido darle de lactar, su salud y seguridad son primero. Pero hoy escribo esto pensativa, no sé que es lo correcto.

 

 

 

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