Mi hijo se rompió un diente y fui yo quien lloró más

Esto pasó cuando mi bebe tenía 14 meses.

Un simple accidente, un resbalón y gritos.

Estaba en el cuarto de DA alistando su mochila cuando lo escuché gritar. Le dí el alcance en el pasadizo y veo su boquita con sangre. Lo tomé en mis brazos para consolarlo y revisar su herida. Era un pequeño corte, se había mordido el labio.

Se calmó, me calmé y salimos a pasear como teníamos planeado.

Ese día más tarde ,jugando con él en la cama, me doy cuenta que le falta un pedacito minúsculo en uno de sus dientecitos de en frente.

dientes-fuertes

Me volví loca, le grite a su papá, lo culpé, fui un mar de lágrimas pensando en el futuro de mi hijo con ese dientecito partido.

¿Le dolerá? ¿Se lo tendrán que sacar? Es de leche pero lo tendrá por 8 años aproximadamente. ¿Se burlarán de el en el colegio por esto?

Eran las 10 pm y yo quería llevarlo al odontopediatra.

Lloré una hora abrazada a mi mamá (Que gracias a Dios estaba en casa), sintiéndome mala madre por no poder cuidar bien a mi hijo, pensando en como podría perjudicarlo esta lesión. Pensando que pudo ser peor. Le pedí disculpas muchas veces por no estar en ese preciso instante de su caída.

En el Odontopediatra

La doctora lo revisó y me dejó más tranquila. La ruptura habia sido solo en una capa y no había problema. Me comentó que al crecer podrían limarle un poquito ese extremo con fines estéticos. Aunque realmente es tan pequeña la fisura que a simple vista no se ve.

Mi reflexión

Sé que suena duro pero es verdad todo lo que me dijeron, habrán caídas, golpes y más golpes. Tratamos tanto de sobre proteger a los hijos y en esos dos segundo que volteamos la mirada sucede eso que menos deseamos.

Mamás y papás debemos tomarnos un respiro y no culparnos por todo. Somos humanos , hay accidentes que escapan de nuestras manos. Estoy segura que todos nos desvivimos intentando prevenir accidentes, pero si suceden estos no nos hacen malos padres.

De experiencias se aprende.

One thought on “Mi hijo se rompió un diente y fui yo quien lloró más

  1. Está claro que es la opción más dura, pero tenemos que aprender a dejarlos crecer, experimentar, equivocarse y lastimarse. A aprender, en una palabra. Y creo que nuestra función no es evitarlo sino acompañarlos! Y estar ahí para curar sus heriditas, calmar en sus errores y celebrar con ellos sus aciertos y aprendizajes, que seguro que hay más de esos que dientes rotos!😉

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